¡Para poca salud, ninguna!..., tal vez sea lo mejor.

Ganó Chikilicuatre, como premio a una campaña a la medida del público.

Desde que el gobierno de Felipe González fomentara la cultura del pelotazo -máximos beneficios con mínimo esfuerzo-, la natural inclinación humana al estado de reposo ha ido tomando incremento con la misma celeridad que entre nuestros políticos se ha popularizado la picaresca y el navajeo como aval de éxito asegurado. Afortunadamente estamos en crisis, pero cuando una crisis se enquista es más difícil de superar, así que, ¿quién sabe?, a lo mejor una elección aparentemente disparatada es el revulsivo que acaba impulsándonos a una salida regeneradora.

Esperemos que la nueva Moyen Âge que nos envuelve acabe poniéndonos en las puertas de un nuevo Renacimiento.
Claro que, los avances no llegan solos, o nos empezamos a "despertar por dentro" o la "broma graciosa" puede terminar instalada como norma perpetua y, con todos los matices que queramos, seguirá dando vigencia a aquel poema de Machado:

"La España de charanga y pandereta...
..."

Todo partidario del Chiquilicuatre hoy está de enhorabuena.