Isaías ha sido privado del principal derecho, ha sido asesinado.
Como en la Grecia clásica, hemos conocido el Oráculo de los Dioses.
Otra vez, de nuevo, por boca del responsable del Gobierno de España hemos vuelto a escuchar el destino que aguarda a la organización vasca, a la vez que lamentamos su última hazaña.
Con la solemnidad que se repite clónicamente tras cada uno de los ya innumerables asesinatos a cuenta del "movimiento de liberación", el Sumo Sacerdote Zapatero, con la habilidad que le caracteriza, nos ha trasladado el eternamente repetido mensaje del Olimpo:
“ETA MORIRÁ NO VENCERÁ”
...Y como ya sabemos, los Dioses nunca mienten, todo es cuestión de ortografía.
Pero lo indudablemente real es el dolor tremendo que reina hoy entre la familia y amigos de un buen hombre, y quisiera transmitirle mi cariño.

Comunicado de UPyD
Limitarse a condenar otro asesinato de ETA ni disuade a los asesinos, ni tranquiliza a los ciudadanos ni consuela a los familiares del asesinado. Debe condenarse también la complicidad de quienes directamente apoyan la barbarie terrorista incluso desde las instituciones públicas y de cuantos con necia tolerancia defienden legalizar la acción política de estos cómplices. Y hay que llamar, en fin, a la reflexión de los que comparten en gran medida los principios últimos que alientan sin duda a los criminales y los objetivos políticos por los que éstos no dejan de asesinar. No caben falsas expectativas ni indebidas concesiones. Tras cuarenta años de terror, sólo la unidad ciudadana y las razones democráticas pueden derrotar a ETA y a su mundo.
No es posible que en España actualmente se justifique, de ninguna manera, la defensa de ideales por medio del tiro cobarde en la nuca.
Ni es aceptable un gobierno que juegue frívolamente a descubrir el Mediterraneo de la solución del problema ETA, llevandonos a naufragar con sangre y dolor de inocentes.